Hablamos de amor, libido, Eros, como parte del mismo amplio concepto. Jung sostiene que es una concepción necia de los varones la de creer que Eros es sexo, cuando es estar vinculados. Entonces, si tomamos la perspectiva transpersonal hablamos de vinculación.
Lo que nos impide alcanzar lo que buscamos es nuestra incapacidad de amar, nuestra incapacidad de abrazar amorosamente algo que está fuera de nosotros.
El vacío existencial sólo existe para quien no sabe direccionar su libido a las cosas o personas para hacerlas vivas y bellas.
Podemos, ante una circunstancia difícil obstaculizar el amor, o elegir realizar esfuerzos más grandes en pos de lo que queremos.
Las dificultades reales no pueden nunca reprimir la libido al punto de generar una neurosis. Ésta solo surge ante el conflicto. Es decir que solamente la resistencia del no querer algo, frente al quererlo, es lo que produce una regresión de la que puede surgir un trastorno psíquico.
Es nuestra resistencia al amor lo que engendra la incapacidad de amar, o que obstaculiza esa capacidad de amar.
Siendo que el amor se revela como la fuerza del destino por excelencia y es uno de los móviles más poderosos para el ser humano, nuestra resistencia al amor nos obstaculiza de conseguir los objetivos que buscamos. El amor, en este caso, aplica a cualquier cosa que movilice nuestra libido, desde un objetivo, un sueño, una pareja, etc. Recordemos que para Jung la libido es una energía mental indeterminada que mueve el desarrollo personal del individuo.
Por lo tanto, resistiéndonos al amor, es como nos resistimos a nuestro propio crecimiento.
RESISTENCIA AL AMOR = CONFLICTO ó NEUROSIS
FLUIR DEL AMOR = OBTENCIÓN DE OBJETIVOS ó DESARROLLO PERSONAL
SILVINA JATON – TERAPEUTA GESTÁLTICA DE AANE – MAT 1602