La psicología transpersonal es una corriente que apunta (desde la investigación y la práctica) a que el ser humano alcance niveles óptimos de bienestar psicológico y de salud; expande el campo de los estados de conciencia “más allá de los limites del ego y de la personalidad” de ahí su nombre. Hacia los años 60 apareció la sicología transpersonal como una alternativa ante la falta de respuesta de las corrientes existentes a un desarrollo psicológico más elevado, como la búsqueda de autorrealización y auto trascendencia.

Dichas corrientes eran: el psicoanálisis, el conductismo y la psicología humanista.

Especialmente las dos primeras, ofrecían interpretaciones reduccionistas y patológizantes.

El enfoque psicoanalítico estaba orientado hacia lo patológico, desestimando prácticamente todo lo referente a la salud. De hecho, dichos modelos promovían psicoterapias cuyo objetivo era la adaptación, ignorando totalmente todo lo referente a la autorrealización o a la auto trascendencia. Gordon Allport lo sintetizó así: “sobre la psicología de la liberación no tenemos nada”.

Si bien se admitía la importancia de las contribuciones del Conductivismo y del Psicoanálisis, quedaba un amplio sector sin investigar, y con ello grandes posibilidades para el desarrollo humano, desde el punto de vista de la salud y de la evolución, más allá de la neurosis o de la mera adaptación. El potencial de crecimiento y bienestar psicológico del ser humano ha sido subestimado.

La psicología transpersonal apunta a redimensionar esos potenciales, incorporando dicho replanteo a las disciplinas psicológicas. Para lograr ese objetivo, es decir expandir la investigación y la acción de la sicología a hacia dimensiones humanas asociadas a un bienestar óptimo, la Sicología Transpersonal se nutre tanto de la ciencia occidental cuanto de la sabiduría oriental, integrando ambas tradiciones en aras del desarrollo de nuevos potenciales humanos. Más allá del deseo de ampliar los modelos sicológicos existentes, otros factores, que se dieron dentro de la misma cultura, contribuyeron al surgimiento de la Psicología Transpersonal. Hacia la década del 60, las motivaciones propias de la cultura dominante, centradas en valores materiales y objetivos externos, comenzaron a notarse insuficientes. Se empezó a desarrollar un despertar espiritual -que hoy perdura- en la gente común y en muchos profesionales de la salud, que replantearon sus conceptos.

Grandes grupos de personas -y a ello contribuyo el empleo y la practica de la meditación para alterar la conciencia- comenzaron a vivenciar estados de conciencia totalmente distintos a los habituales. Occidente reevaluó así lo que antes consideraba “místico”, “arcano”, “raro” o aún existente. De este modo, la vivencia de estados superiores de conciencia debió entenderse como algo que todo ser humano puede experimentar, ya sea como experiencia psicológica o religiosa. La posibilidad de convertir en perdurable un estado del ser tal como se vislumbra en momentos de meditación profunda, adquirió un atractivo tremendo; y dejo de ser exclusividad de místicos orientales o intelectuales occidentales estudiosos de filosofías y religiones de Oriente.

Otros estudios empíricos se orientan hoy a investigar como la meditación puede favorecer el desarrollo psicológico, modificar los procesos fisiológicos e inducir una serie de estados alterados de conciencia.

Actualmente la investigación empírica de la conciencia se ha incrementado. Williams James, a principios de siglo, echo los cimientos de una Psicología de la conciencia y hoy se retoma esa orientación, a pesar de que la Psicología occidental tiende ha rehuir todo lo referente a la introspección, queriendo darle a la Psicología el carácter de una ciencia más objetiva. Stanislav Groff define a las experiencias transpersonales, como “aquellas en que se expande la conciencia más allá de los límites habituales del ego y de las limitaciones ordinarias del espacio”.

Concluyó que los sujetos trascendían el nivel (de la conciencia ordinaria y del ego) para alcanzar dimensiones transpersonales.

Este nivel se obtenía también sin drogas, por medio de la meditación, del yoga, o con técnicas de psicoterapia avanzada. Esas experiencias pasan a ser, a la luz de la nueva psicología, un aspecto esencial de la naturaleza humana, al abordar un modelo de persona entera. Los investigadores de la física quántica no ignoran que algunos de sus “descubrimientos” son en realidad “redescubrimientos” de una antigua sabiduría.

El gran abrazo de la ciencia con la mística se esta produciendo.

Las limitaciones de la percepción ( nuestra visión común limitada) hacen ver una realidad incompleta y en cierto modo deformada. Una vanguardia de la ciencia moderna apunta a superar esas limitaciones, a una visión subyacente de la realidad que trasciende los limites de la percepción ordinaria.

La Psicología Transpersonal se interesa por el estudio de tales limitaciones perceptivas para superarlas, hacia una visión del sí mismo y de la realidad más trascendente.