A finales del siglo pasado el sacerdote cristiano japonés Mikao Usui redescubrió el Reiki.

El Dr. Usui dirigía la pequeña universidad cristiana de Doshisha, en Kyoto, y allí predicaba e impartía sus enseñanzas. Tras una charla de fe con uno de sus estudiantes, el doctor renunció a sus hábitos y se dedico a la búsqueda de la verdad consistente en la sanación a través de la imposición de manos.

Esto lo llevo a los Estados Unidos, a acceder a textos antiguos en donde se tratara el tema de la sanación a través de la energía universal, después se translado al Japón, teniendo conocimiento de que el Buda también había producido este tipo de curaciones. Visitó muchos monasterios, aprendió el sánscrito y las lenguas antiguas hasta que en un monasterio encuentra un manuscrito de un discípulo de Gautama Buda en donde explicaba los métodos y los símbolos del arte de la sanación.

En una reunión con el Abad este le sugirió que para saber si podría recibir este don, debía recluirse en una montaña, meditar y ayunar.

Así Usui partió, y en aquella montaña medito y ayuno por 21 días, hasta que la luz descendió sobre él y vio los símbolos que estaban en los manuscritos y que se le grabaron interiormente.

Desde ese momento, se dedico a sanar a los necesitados, hasta que su rastro se pierde en las tradiciones orales hacia los años de 1800. Quien recibió la transmisión de su poder fue Chugiro Hayashi, y este lo transmitió a la señora Hawayo Takata quien fundo al Reiki-Alliance.

La iniciación y, la práctica de Reiki, según el sistema Usui, está compuesta por tres grados o niveles energéticos:

El Primer Grado abre de forma definitiva el canal de curación a través de la iniciación o sintonización, y permite a la persona iniciada la capacidad de transferir energía, en particular a nivel del cuerpo físico, a través de la imposición de manos haciendo contacto en diferentes partes del cuerpo.

El Segundo Grado proporciona al iniciado tres de los símbolos de Reiki que son las llaves que permiten que la fuerza vital actúe en una dimensión más profunda y sutil, potenciando la canalización de la energía y otorgando la capacidad de canalizar sanación a un nivel mental y emocional, además de curar a distancia.

El Tercer Grado tiene dos fases. La primera profundiza aún más la conexión con la fuerza de vida, y permite al maestro canalizar dos símbolos maestros, además de los anteriores y trabajar con el nivel de la conciencia.

La Maestría, o segunda fase, permite a los maestros transmitir las enseñanzas y las iniciaciones, y formar a otros maestros según la tradición del Sistema Usui y amplifica el canal energético al máximo.